Presidente Orsi subraya el aporte de Bella Unión al país en el lanzamiento de la zafra de caña

El presidente Yamandú Orsi, durante el inicio de la zafra de caña de azúcar 2026 y la conmemoración del vigésimo aniversario de Alcoholes del Uruguay (ALUR), enfáticamente declaró que Bella Unión no representa una carga para la nación, sino una región de contribución esencial. Orsi subrayó que estos veinte años marcan «una forma de concebir el país».

Con un impacto laboral significativo, ALUR sostiene 4.000 puestos de trabajo, de los cuales 700 son directos. La operación diaria en su complejo agroindustrial de Bella Unión, Artigas, involucra el procesamiento de casi 4.000 toneladas de caña de azúcar, actividad que se nutre del esfuerzo de 120 productores agrícolas y 1.300 cortadores de caña. Estos detalles fueron revelados el pasado jueves 28 de mayo, en el marco del lanzamiento oficial de la zafra cañera de 2026, evento que simultáneamente celebró dos décadas de existencia de ALUR en su planta de Bella Unión.

La zafra anterior, desarrollada entre mayo y octubre de 2025, alcanzó cifras históricas: se cultivaron 6.859 hectáreas con una productividad de 6.895 kilos por hectárea, la tercera mejor marca para ALUR. Durante este período, se procesaron 471.981 toneladas de caña, resultando en la producción de 14.723 toneladas de azúcar blanco refinado y 26.371 metros cúbicos de etanol. Además, la biomasa resultante no solo cubrió la demanda energética de la propia planta, sino que generó un excedente de 13.304 megavatios-hora, inyectados a la red de UTE anualmente.

Al abordar el papel de ALUR, el presidente Orsi calificó su establecimiento como un verdadero «renacimiento» para Bella Unión. Rememoró la delicada situación económica y social que vivía la región antes de la implementación de este proyecto agroindustrial. Orsi evocó la decisión tomada por el Estado uruguayo hace dos décadas en esta zona norteña, describiéndola como una elección profunda y valiente, gestada “con el corazón en la mano y mirando a la gente a los ojos”, y no una resolución sencilla o conveniente, según reportes de Presidencia.

El mandatario puntualizó cómo la caída de la producción cañera había sumido a la región en una profunda crisis económica y social: “La caña se había caído, el área plantada se había desplomado y con ella se caía todo lo demás. Se cerraban comercios, no había aportes, no había trabajo. Había poco futuro”, citó Orsi, reflejando el panorama de desesperanza. Cuestionando las evaluaciones puramente económicas de entonces, Orsi remarcó que, si bien se había llegado a la conclusión de que “era bastante más barato traer el azúcar de afuera que producirla,” esta perspectiva ignoraba el factor humano. “Esa cuenta tenía un problema: no contaba a la gente”, enfatizó. Instó a construir la nación no solo preguntándose «qué es lo más barato», sino «qué clase de país queremos ser,» afirmando que Uruguay optó por priorizar «la producción y la gente, después la distribución.”

El presidente defendió la intervención estatal en la generación de empleo y realzó el rol social de la agroindustria cañera. Argumentó que “vale más subsidiar el trabajo que subsidiar la pobreza”, ya que el trabajo trasciende el salario, ofreciendo dignidad y un modelo a seguir para las nuevas generaciones: «es un niño que ve a su padre o a su madre ir al trabajo y aprende que en la vida se avanza trabajando”. Resaltó cómo la actividad cañera provee empleo directo a miles de familias e impulsa la economía regional, haciendo que “lo que esta tierra recibe, lo devuelve multiplicado en empleo, aportes, comercio y gente que puede criar a sus hijos en el lugar donde nació”.

Orsi enfatizó que “Bella Unión no es una carga para el país. Bella Unión le aporta al país”, resaltando las contribuciones energéticas y ambientales del complejo mediante la producción de etanol y electricidad. Aseguró que ALUR está en una fase de consolidación, con zafras recientes que figuran entre las más exitosas, y desafió a la empresa a ir más allá del mero sostenimiento, hacia la proyección de su crecimiento. “Ya no se trata solo de sostener. Se trata de proyectar. ALUR tiene que ser una verdadera herramienta para el desarrollo nacional y una punta de lanza de una economía capaz de agregar cada vez más valor a lo que produce esta tierra”, manifestó, subrayando que esta expansión debe ir de la mano con el compromiso social. “La eficiencia y lo social no se pelean. No se deben pelear”, aseveró. Para concluir, Orsi definió a Bella Unión como un emblema de un modelo de desarrollo nacional que prioriza la integración territorial y la creación de oportunidades. “Hoy, no solo celebramos el aniversario de una empresa, celebramos 20 años de una manera de entender el país; una manera donde ninguna región sobra, donde nadie es prescindible y donde el trabajo de esta gente es la mejor inversión que el Estado uruguayo puede hacer”, finalizó.

En el evento, la ministra de Industria, Energía y Minería, Fernanda Cardona, también destacó la relevancia de ALUR como parte del grupo Ancap, señalando su impacto positivo en los pequeños productores locales. Cardona afirmó que el proyecto es una prueba de que “el crecimiento económico y el desarrollo pueden darse con equilibrio social y cuidado ambiental”. Mencionó la exportación de aceite de ALUR, que otorga a Uruguay un papel destacado internacionalmente, y se refirió a la estrategia energética gubernamental para el quinquenio, que fomenta los biocombustibles. “Cada litro de biocombustibles que se produce en estas tierras reduce el impacto ambiental en el transporte liviano, alcanzando una reducción superior al 73% en las emisiones de gases de efecto invernadero, en comparación con la gasolina que utilizamos”, explicó. La ministra enfatizó la necesidad de impulsar el crecimiento en el norte del país a través de la biomasa, la economía circular y el sector forestal, asegurando la existencia de “proyectos nacionales importantes para el país” en la región. Concluyó resaltando el papel de las empresas públicas en el desarrollo y la idea de que “la verdadera política se hace con las personas”.

Cecilia San Román, presidenta de Ancap, compartió la visión de la empresa sobre ALUR en Bella Unión, definiéndola más allá de una simple planta industrial: “Era una apuesta al desarrollo nacional, a la soberanía energética, al trabajo y a la integración territorial del país. Y por sobre todo, una apuesta a devolver la dignidad del trabajo a cientos de familias de Bella Unión”. Explicó que ALUR surgió con el propósito de llevar el desarrollo al interior profundo, demostrando que la transición energética podía fusionarse con la justicia social y que la producción local podría crear oportunidades reales. Actualmente, San Román describió a ALUR como “una cadena agroindustrial que genera empleo, producción, innovación y valor agregado”.

Finalmente, Marcelo Sadres, presidente de ALUR, evaluó positivamente la etapa de consolidación de la empresa, tanto en su vertiente agrícola como industrial, destacando el incremento en la eficiencia productiva. Precisó que ALUR procesa cerca de 4.000 toneladas diarias de caña de azúcar, complementado con sus operaciones en Paysandú, donde en 2025 se produjeron 70.000 metros cúbicos de alcohol, y su complejo de oleaginosos en Montevideo, que comercializa aceite como insumo para biocombustibles. Sadres afirmó que la meta de ALUR es fungir como “una plataforma para el despegue de la bioeconomía nacional”, capitalizando la fortaleza agrícola de Uruguay para añadir valor, generar empleo y fomentar el desarrollo local. En este contexto, mencionó el desarrollo de nuevos productos y estrategias de inserción global, enfocados en biocombustibles sostenibles para la aviación y el transporte marítimo. Reafirmó que la empresa es fuente de 700 empleos directos y aproximadamente 4.000 puestos de trabajo indirectos en la región, abarcando personal de planta, 1.300 cortadores de caña, 120 productores y trabajadores del transporte de subproductos.

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