Orsi conmemora un año de mandato: «Empezamos por ordenar para poder transformar» y anuncia Ministerio de Justicia
Yamandú Orsi marcó el primer aniversario de su gestión presidencial con un discurso ante la Asamblea General, donde enfatizó la necesidad de sentar bases sólidas antes de iniciar transformaciones profundas. En su alocución, el jefe de estado resaltó la estabilidad lograda y las acciones emprendidas durante este período. Mencionó avances en seguridad, importantes obras de infraestructura como el desarrollo del transporte, la represa de Casupá y un parque tecnológico binacional en Rivera. Además, el presidente Orsi anunció su intención de crear el Ministerio de Justicia, enviando el proyecto de ley correspondiente al Parlamento la semana siguiente.
Su exposición también abordó temas cruciales como la salud, con un enfoque particular en políticas de salud mental, infancia y adolescencia. Otros ejes de su intervención incluyeron el sector agropecuario, la vivienda, la situación geopolítica y la política exterior, la economía, el fomento del diálogo social y el avance tecnológico.
El presidente inició su intervención saludando a estudiantes y docentes, en el marco del comienzo de clases, y afirmó: «Las democracias no se sostienen solas en los derechos que consagran, se sostienen en las obligaciones que asumimos para protegerlos». Posteriormente, expresó su gratitud al Parlamento por la «capacidad de acuerdo y el diálogo» que, según él, son «un valor de nuestra democracia» y que posibilitaron la «aprobación inédita» de la Ley de Presupuesto, la cual calificó como la «norma madre de todo gobierno». Hacia el cierre de su discurso, Orsi declaró: «Este es mi plan. Más del 80 por ciento de los compromisos asumidos están en marcha. Esto es un punto de apoyo. Porque ahora empieza otra etapa, la de consolidar, la de profundizar, la de transformar lo que ya está en camino». Subrayó su visión de un Estado orientador, con empresas que inviertan, trabajadores que defiendan sus derechos y promuevan el desarrollo, en colaboración con la academia, organizaciones sociales y gobiernos departamentales. Enfatizó la importancia de «la sociedad caminando junta».
Orsi delineó la visión futura de su gobierno, apuntando a «más empleo de calidad, más conocimiento aplicado, más producción con valor agregado, más integración regional». Imaginó un Uruguay que «aporta inteligencia, además de materia prima», comprometido con el cuidado del agua y la tierra, y con la premisa de no «dejar a ningún departamento atrás», pues considera que «el desarrollo sin equidad territorial no es desarrollo, es concentración».
El mandatario enfatizó su estilo de liderazgo, destacando que su «compromiso es la constancia», no los «gestos grandilocuentes». Afirmó que sus decisiones son «las que se sostienen, no las que declaman soluciones mágicas», ya que la «verdadera fortaleza de un gobierno reside en la claridad de su dirección y en la responsabilidad de cuidar este país tranquilo que tanto nos identifica». En contraste con la inestabilidad global, Orsi presentó a Uruguay como una nación que «no cambia de dirección según el ruido del momento», valorando la estabilidad como un atributo distintivo y esencial.
En el ámbito geopolítico, Orsi reflexionó sobre un «cambio de época» global. Subrayó que, al asumir hace un año, Uruguay conmemoraba «40 años ininterrumpidos de democracia, de alternancia pacífica e institucionalidad estable» en una región compleja, y que hoy «esa estabilidad vale más que entonces». Describió un escenario mundial de «transformación estructural», caracterizado por una «fragmentación creciente, guerras sin resolución» que reconfiguran alianzas, y una «disputa estratégica por energía, minerales y tecnología», con el «comercio» ahora intrínsecamente ligado a la «geopolítica». En lo económico, mencionó «tensiones inflacionarias, desigualdades profundas y una discusión sobre el rol del Estado en la protección social», advirtiendo que «el crecimiento, si no distribuye, no cohesiona». Resaltó que «el conocimiento se ha convertido en poder estratégico». Respecto a lo democrático, alertó sobre la «desinformación, polarización y descreimiento institucional», enfatizando que la «democracia no puede darse por garantizada, debe ejercerse todos los días». Ante este panorama, Uruguay optó por «reafirmar su identidad», presentándose como un país de «reglas claras, de convivencia», que concibe la «estabilidad no como inmovilidad, sino como la plataforma para transformar», y donde la «justicia social es una obligación moral» en un mundo desigual.
En materia económica, el presidente Orsi detalló las acciones de su primer año, destacando el proceso de organización como preámbulo a la transformación. Describió el punto de partida: «Con aciertos, con errores, empezamos por ordenar para poder transformar. No hay transformación posible sin bases firmes, no hay proyectos sostenibles sobre cimientos frágiles». Mencionó que su administración encontró un «déficit fiscal superior al 4% del PBI, el más alto en décadas», con «gastos trasladados al año 2025» y «contratos que exigían revisión técnica y jurídica», como los relativos a patrulleras oceánicas o el proyecto Neptuno, además de «obligaciones sin un respaldo presupuestal muy claro». Sin embargo, afirmó que un «82,5%» de las «63 prioridades estratégicas» definidas al inicio del mandato ya están «en marcha». Explicó que «ordenar» también significó fortalecer las finanzas estatales, entendiendo que el equilibrio de las cuentas públicas «no es un fin en sí mismo», sino una «condición para sostener políticas sociales, invertir en infraestructura, fortalecer la salud, la educación y la seguridad». En línea con esto, su gobierno avanzó en la implementación del Impuesto Mínimo Global, proyectando una recaudación inicial de unos «360 millones de dólares» para 2027, provenientes de grandes multinacionales. Esto, aseguró, demuestra que «Uruguay cumple, se adapta a las nuevas reglas globales y defiende su base tributaria con responsabilidad».
En el ámbito laboral, Orsi resaltó la creación de «26 mil nuevos puestos de trabajo en 2025», llevando el total de personas ocupadas a «1.755.000». Celebró que «la tasa de empleo de las mujeres alcanzó su máximo histórico» con 19.000 nuevos empleos. Mencionó un aumento del salario real del «2,3%», una inflación «más baja en 25 años», y la proyección de un crecimiento del «6%» en las jubilaciones. En cuanto al comercio exterior, las «exportaciones de bienes» de 2025 marcaron el «mayor registro histórico de la última década», superando los «13.400 millones de dólares». También enfatizó el éxito de las mesas de negociación salarial, con más del «90%» de acuerdos cerrados. Otro dato relevante fue la apertura de «11.600 empresas» en el tercer trimestre, generando «casi 14.000 empleos».
En materia de descentralización, Orsi informó sobre la asignación de «800 millones de dólares» a los gobiernos departamentales, complementados con un fondo adicional de «80 millones», constituyendo «la mayor transferencia de recursos de la historia reciente» hacia estas entidades. Como parte de sus anuncios, adelantó el envío al Parlamento de un proyecto de ley enfocado en el empleo juvenil.
En el sector de la salud, el mandatario resaltó la regularización de medicamentos y la disminución de los tiempos de espera. Mencionó la colaboración de «médicos cubanos» que posibilitó a más de «95.000 uruguayos recuperar la vista de forma gratuita». Se puso en marcha la «iniciativa acción país por salud mental», con apoyo presupuestario tanto para el Ministerio de Salud como para el Mides. Para 2026, se prevé la creación de «dos hospitales de día, dos casas de medio camino, un centro de rehabilitación, una unidad de corta estadía para adolescentes en Saint Bois, una unidad de atención domiciliaria en Vilardebó, nueve equipos comunitarios de salud mental» con alcance nacional, y «50 nuevos recursos humanos» especializados. Adicionalmente, se construirán salas de salud mental en hospitales generales. Este año también comenzarán las obras del Hospital de la Costa en Atlántida, con una inversión de «40 millones de dólares», y se priorizarán «16 centros asistenciales» en todo el país.
En lo concerniente a la infancia, Orsi subrayó que el presupuesto destinado a esta área fue «la mayor asignación en la historia del Uruguay». Se reglamentó la «ley de garantías para la primera infancia», estableciendo un nuevo marco institucional para la coordinación y seguimiento de políticas para niños y adolescentes. Informó que más de «70 mil niños y niñas» reciben este mes el «bono Vuelta a Clases», con la meta de alcanzar «300.000 beneficiarios» al final del período. También se refirió al fortalecimiento de la Tarjeta Uruguay Social y el Bono Crianza, entre otras iniciativas orientadas a asegurar que «ningún niño dé sus primeros pasos en una casa con piso de tierra».
En educación, Orsi afirmó que «las políticas de este gobierno son para transformar no para refundar». Destacó la creación de la Universidad de la Educación, la planificación para extender el tiempo educativo, una mayor cobertura de los servicios de comedores y el inicio este año del Congreso Nacional de Educación, con el propósito de «transformar la educación».
En relación con la vivienda y la situación social, el presidente abordó la problemática de las personas en situación de calle, mencionando la ampliación de cupos en el plan invierno y la implementación de un enfoque integral que abarca «emergencia, salud, acompañamiento social y salida sostenida de la calle». El objetivo es optimizar el alcance de la asistencia social. Orsi también señaló la existencia de «667 asentamientos» en Uruguay y valoró el rol de las cooperativas, que actualmente tienen «5.400 viviendas en desarrollo». Anunció el avance en la ampliación del acceso a crédito hipotecario para familias de ingresos medios, y la previsión de desarrollar «69.334 soluciones habitacionales» durante su quinquenio. Los ciudadanos podrán acceder al programa «Primera Vivienda», que incluirá subsidios al capital y a la cuota.
En el ámbito del diálogo social, Orsi afirmó que el país se encuentra en la «recta final del diálogo social más amplio» de los últimos años. Como resultado, se rediseñará el sistema de transferencias a hogares con niños y adolescentes vulnerables, unificando y mejorando los montos. Además, se fortalecerá el sistema de cuidados y se concretarán los cambios prometidos en jubilaciones y pensiones.
En el ámbito de la seguridad, Orsi se refirió al desafío del crimen organizado, que genera «niveles elevados de violencia» y un «sistema penitenciario desbordado». Anunció la incorporación de «1.700 funcionarios policiales» para fines de este año, con «1.200 efectivos» cubriendo vacantes y «500 nuevos cargos» para el Instituto Nacional de Rehabilitación, con la meta de alcanzar los «2.000 nuevos efectivos». Mencionó la reorganización de la presencia policial en las calles y la superación de la meta de «20.000 cámaras de videovigilancia». Destacó el trabajo en recursos humanos policiales, incluyendo salud mental, respaldo institucional y un «convenio histórico» con mejoras salariales. Informó sobre «resultados contundentes» contra el crimen organizado, con operativos de inteligencia patrimonial y seguimiento financiero que llevó a la «captura de líderes de bandas de narcotráfico», desarticulación de redes de microtráfico y extradiciones. Para este año, se prevé el inicio de la construcción de «dos cárceles de máxima seguridad» con tecnología avanzada para reclusos de alto riesgo. También se mencionaron programas de alfabetización en prisiones. El programa «Más Barrios» iniciará en Cerro Norte en abril, extendiéndose a otros cuatro barrios en 2026 para mejorar la convivencia. El Plan Nacional de Seguridad Pública, que convocó a partidos políticos y recibió críticas, también fue parte de su discurso. En este contexto, reiteró el envío al Parlamento del proyecto para crear el Ministerio de Justicia la próxima semana. Además, se continuará «fortaleciendo la política de memoria, abriendo archivos y democratizando la información». Otro proyecto del Ejecutivo será una reforma al Código del Proceso Penal, elaborado en 2025, buscando reforzar garantías, consolidar la figura del juez de garantía, actualizar el estatuto de víctimas y modernizar las medidas cautelares. Orsi afirmó que esta reforma «no rompe con lo construido, lo perfecciona».
En el área de obras e infraestructura, el presidente Orsi presentó los lineamientos del «plan maestro ferroviario» con miras a 2035, que incluye un fideicomiso financiado con peajes, proyectando al «tren» como un componente clave del «futuro productivo del país». En transporte público, resaltó la duplicación de la flota eléctrica en 2025, con la expectativa de alcanzar el «50%» del total. Calificó como «justicia social reducir los tiempos de traslado, devolver tiempo de vida», enmarcando la creación de la Agencia del Sistema de Transporte Metropolitano, en colaboración con Montevideo, Canelones y San José. Anunció la implementación de «dos ejes troncales de altísima frecuencia: Camino Maldonado-Ciudad Vieja y Ciudad de la Costa-Ciudad Vieja», cuyas obras, con financiamiento del BID y CAF, iniciarán en 2027 y se espera estén operativas en 2029. En obras públicas, defendió la reactivación del proyecto Casupá para garantizar el «abastecimiento de agua potable hasta 2045». Mencionó la continuidad en saneamiento con el gobierno anterior, con obras en varias regiones del interior y una meta de ejecutar «40 millones de dólares anuales». Asimismo, informó sobre la decisión de construir «dos data centers de Antel» especializados en Inteligencia Artificial, la iluminación de todas las canchas de fútbol infantil del país a cargo de UTE, y la instalación del «Parque Tecnológico Regional Norte Rivera» como polo binacional.
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