La Tribuna del Agro: Es hora de un cambio de mentalidad en Uruguay

La Tribuna del Agro: Es hora de un cambio de mentalidad en Uruguay

En una reciente publicación para La Tribuna del Agro de El Observador, la economista y consultora Gabriela Castro-Fontoura profundiza en una curiosa contradicción que afecta a Uruguay: la persistente dificultad para que el país y su gente sobresalgan, a pesar de contar con un talento excepcional que ha dado figuras de talla internacional como Gabriela Hearst. Su reflexión culmina con una contundente llamada a la acción: «Cambiemos el chip. El de las vacas no, el nuestro», enfatizando la necesidad de una transformación en la mentalidad colectiva.

Castro-Fontoura, creadora de un podcast que busca globalizar el agro del Mercosur, observa que, si bien el país es una cuna de creatividad en diversas áreas (desde el diseño de moda hasta las materias primas y el contenido audiovisual), el camino hacia el reconocimiento interno es sorprendentemente arduo. Relata cómo exportadores uruguayos a menudo sienten que «aquí nadie quiere que te luzcas mucho», y resalta lo complejo que resulta aplaudir el éxito local antes de que traspase fronteras, con excepción, quizás, del ámbito deportivo.

Para ilustrar esta realidad, la economista menciona dos ejemplos concretos. Por un lado, Sebastián Olaso, de Sol Dorado, un innovador en carne carbono-neutral reconocido por el BID y actual vicepresidente de la Mesa Mundial de Carne Sustentable. A pesar de su liderazgo pionero, Olaso mantiene un perfil bajo y recibe un limitado «marketing» o reconocimiento interno. Por otro, Virginia Montoro, fundadora de Ruralanas, cuyo próximo local en Bath, Inglaterra, es un testimonio de su éxito internacional, aunque su recorrido nacional ha estado marcado por desafíos y la escasez de aplausos.

La autora subraya que esta situación exige un auto-reconocimiento y un cambio cultural profundo. Propone dejar de lado la autocrítica y el escepticismo –el «ay, ¿te parece? ¿no será mucho? ¿Desde Uruguay eso podrás?»– para adoptar una postura de apoyo y empuje: «¡Vamo arriba, tremendo el proyecto, nada fácil eh, pero estamos con vos, ¿cuándo empezamos?!». Este espíritu proactivo, según Castro-Fontoura, es el motor de avance en países como Estados Unidos, Nueva Zelanda y varias naciones europeas y asiáticas, donde la inmediatez y el apoyo a las ideas innovadoras son la norma.

Sus propias experiencias, obtenidas tras visitar ferias como Expoagro, Expoactiva y Expo Melilla, y en diálogo con profesionales de diversas nacionalidades, refuerzan la idea de que, ante un mercado complejo, la clave es elevar la competitividad y la excelencia. «El mundo está levantando la vara», y Uruguay debe estar a la altura. Esto implica no solo mejorar la productividad, sino también saber «narrar, empaquetar y vender» el valor diferencial de nuestros productos y servicios.

Para Castro-Fontoura, la participación activa en «el vestidor» –es decir, en los mercados de alto valor, las mesas de negociación, los congresos y las ferias globales– es esencial. Con una población reducida, Uruguay tiene la ventaja de poder enfocarse en nichos de alto valor, buscando los mejores mercados. La colaboración y una actitud positiva son fundamentales para este camino, desafiando el «no se puede» y la mentalidad individualista que obstaculiza el crecimiento y la retención del talento joven en proyectos que conecten lo rural con lo urbano.

En definitiva, el mensaje central de la economista es un llamado a la acción para que Uruguay adopte una mentalidad de vanguardia, de reconocimiento mutuo y de ambición global. Una transformación del «chip» que impulse al país a destacar plenamente en el escenario internacional.

Fuente: Enlace Original

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