El mercado de granos sufre una fuerte corrección de precios, con caídas de hasta el 6%

El mercado global de granos ha experimentado una significativa sacudida, registrando caídas de precios de entre el 5% y el 6% en sus principales commodities, como la soja, el trigo, el maíz y la colza. Esta marcada volatilidad se produce mientras en Uruguay avanzan las etapas de cosecha y siembra, en un contexto de factores internacionales bajistas. Entre ellos se destacan el fortalecimiento del dólar estadounidense, el descenso en las cotizaciones del petróleo, la turbulencia en Wall Street, las favorables condiciones climáticas para los cultivos de soja y maíz en Estados Unidos, y el progreso de la cosecha de trigo en el hemisferio Norte.

A la coyuntura se sumó la incertidumbre generada por la política comercial de Estados Unidos, con la propuesta de su gobierno de imponer aranceles de hasta el 12,5% a sesenta naciones, incluyendo China, la Unión Europea y Uruguay, bajo el pretexto de sus políticas laborales. Adicionalmente, la reducida demanda de China por productos agrícolas estadounidenses y la liquidación de amplias posiciones por parte de los fondos de inversión en soja y maíz contribuyeron al panorama bajista.

En el caso específico de la soja, su cotización en Uruguay experimentó un descenso superior a los US$ 20 por tonelada durante la semana, finalizando en aproximadamente US$ 380/ton, su valor más bajo en cuatro meses, contrastando con los US$ 420/ton alcanzados a mediados de mayo. En la Bolsa de Chicago, el ajuste semanal para la posición de julio fue del 5,5%, pasando de US$ 436 a US$ 412 por tonelada. Esta tendencia bajista también arrastró a los precios del aceite y la harina de soja, en línea con la corrección del crudo Brent, que cerró la semana cerca de los US$ 92 por barril.

En el ámbito local, la cosecha de soja en Uruguay está prácticamente finalizada, aunque algunas parcelas han sufrido retrasos debido a condiciones climáticas adversas, con días nublados y niebla. Alejandro Solsona, secretario de Copagran, indicó que, si bien no hay problemas adicionales de calidad, la baja luminosidad afectó los rendimientos. Los productores han optado por esperar para cosechar con menor humedad (evitando el 16-17%), buscando minimizar costos de secado y flete, dado el bajo volumen de kilos. Los rendimientos han mostrado una gran variabilidad; mientras en Paysandú Copagran promedió 2.300 kg/ha, en Río Negro oscilaron entre 1.600 y 2.000 kg/ha, y en Soriano y Colonia se situaron en torno a los 1.300 kg/ha, con extremos entre 500 y 2.500 kg/ha. Destacó Solsona que los suelos más fértiles fueron los más afectados por la escasez hídrica y las altas temperaturas entre enero y marzo.

El trigo también vivió una semana desfavorable en la Bolsa de Chicago, con una disminución del 5% para la posición de julio, cotizando de US$ 236 a US$ 224 por tonelada. En un período más amplio, desde el 13 de mayo, el trigo ha acumulado una pérdida de US$ 36 por tonelada, equivalente a casi un 14%. Esta tendencia impactó en la cebada uruguaya, que cerró la semana en US$ 225 por tonelada, luego de haber alcanzado los US$ 250 en semanas anteriores para los productores que lograron colocar su producción. Los factores de presión para el trigo incluyen la fortaleza del dólar, las ventas masivas por parte de los fondos de inversión, el avance de las cosechas y las expectativas de una buena zafra en Rusia.

La colza, por su parte, mostró una gran volatilidad. A mitad de semana, alcanzó un récord de 538,5 euros por tonelada (equivalente a US$ 626), su valor más alto desde 2022, lo que se reflejó en Uruguay con cotizaciones de hasta US$ 554. Sin embargo, hacia el cierre de la semana, sus precios se ajustaron a la baja entre US$ 10 y US$ 12, influenciados principalmente por la caída del petróleo. La estrecha relación de los aceites con los precios de los combustibles, en un escenario de fluctuaciones geopolíticas, sugiere que las oleaginosas destinadas a biocombustibles, como la colza producida en Uruguay y exportada a Europa para la fabricación de combustibles de aviación sostenibles, mantendrán un soporte.

Finalmente, el maíz fue el grano con el mayor descenso en la Bolsa de Chicago, registrando un ajuste del 6,5% para la posición de julio, que pasó de US$ 175 a US$ 164 por tonelada en la semana. En Estados Unidos, los precios del cereal fueron presionados por las previsiones de lluvias abundantes en la mayor parte de la región productora durante las próximas dos semanas, lo que refuerza las expectativas de una campaña exitosa, dado el buen avance de la siembra. Otros factores que contribuyen a la presión negativa incluyen la apreciación del dólar, la salida de fondos especulativos de posiciones compradas y la preocupación por posibles nuevos aranceles en mercados clave como México y Corea del Sur. En Uruguay, la cosecha de maíces de segunda se centra en el grano húmedo (25% a 27% de humedad) destinado a tambos y corrales, mientras que los maíces de segunda secos, con cotizaciones de US$ 245 por tonelada, no están siendo trillados masivamente en este momento.

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